La Historia de mi horno



Video con los detalles de como construí mi horno usando solo tierra, piedras y cartón. Dale PLAY.

Estaba en el patio de mi casa acompañado de unos sobrinos; Andrés, uno de ellos, quien estudiaba Gastronomía en esos tiempos, tomó una hoja de albahaca la olió y me dijo: “tío sabía que a las pizzas se le echa albahaca”. No recuerdo que más siguió en esa conversación, pero en cuestión de minutos estábamos construyendo un horno y en la noche siguiente estábamos horneando pizzas. Lo que recuerdo muy bien, es que no les pusimos albahaca. 


Un factor muy importante para diseñar tu horno de barro, es el dinero que estás dispuesto a invertir en este proyecto. Si tienes la plata suficiente puedes contratar a alguien para que te construya un horno estupendo, pero si tienes ese gusanito de hacerlo tú mismo, es justo que te compres tu herramienta y todo el material necesario para construir un horno espectacular.



En mi caso y como el de mucha gente, tengo prioridades mayores que gastar mi capital en un horno. Pero me encanta la idea de tener uno y así que me di a la tarea de investigar cómo se hace uno; ya con la experiencia de haber improvisado uno empecé la planeación de mi nuevo horno. Cabe señalar que el anterior fue mandado derruir por mi abuela.



Coincidentemente, mi abuela compro un aljibe, (un tinaco grandote que va enterrado, aclaración para los que fueron a escuela de gobierno) y fui designado para hacer el hoyo y enterrarlo. Mi abuela, hermano, y todos los que comentaban sobre la obra, cuando era un simple proyecto, la principal preocupación era deshacerse del escombro, a lo que yo no comentaba pero ya tenía en mente que hacer con las piedras y tierra que serían extraídas: un horno.

Así que poco a poco fui excavando, acomodaba las piedras para darle forma a la base, la tierra la cernía y obtenía barro, fabrique unos ladrillos de lodo y los puse a secar y se me quedaron bien hechos: solidos, rectangulares, similares; pero una lluvia inesperada los destrozo. Ahí aprendí que el horno lo tendría que cubrir de posibles aguaceros y solo elabore unos pocos ladrillos para la entrada del horno y las paredes del domo pondrían directo el barro.



Para la forma del horno, opté por elaborar un esqueleto de cartón, asignándole la tarea a unos estudiantes de geometría: una aplicación de la elipse es construir un domo ¿Se han dado cuenta que la mayoría de los techos de los estadios son elípticos? El éxito del proyecto fue el tener más de un proyecto en curso, así se le puede dejar secar cada capa del barro del horno.
Obtener leña para el horno no fue una tarea difícil, mi abuela me heredo el gusto por cocinar en leña, así que cualquier tronco que veía lo arrastraba a la casa y lo partía para la leña de la hornilla donde se preparaba el menudo. ´
Aunque mi abuela tenía un año de fallecida cuando termine el horno, puedo decirles que ella estuvo presente en su construcción y echándome sus porras, al menos en mi mente, en el fondo me apoyaba en cualquier proyecto que emprendiera aunque se la pasaba llamándome tonto, bueno esa no era su palabra favorita; cuando era niño creía que así me llamaba, es que siempre fui muy ocurrente. Cuando se refería a mí, decía “hey tu pen…” dejo el resto a su imaginación.

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